5. “EL RAFAEL CORREA QUE YO CONOZCO…”
¿Cuándo y cómo conoció al Presidente? Lo conocí inicialmente, sin mayor profundidad, en un curso en la FLACSO, pero luego lo conocí mejor cuando él estaba de profesor en la Universidad San Francisco y yo en la FLACSO. Ahí se inició una relación académica que luego desencadenó en un proceso político del cual soy fundador.
¿Cómo define al político Rafael Correa que usted conoce? El Ecuador del 2006 arrastraba el fracaso de las políticas neoliberales, la crisis de gobernabilidad, la crisis partidista… Estaban dadas las condiciones para la emergencia de un líder como Rafael Correa, quien capitalizó, además, las luchas del movimiento indígena y las del movimiento obrero. Correa condensó y estructuró el momento y ganó las elecciones en un escenario difícil. Luego se marcó un segundo momento
¿En qué consistió ese segundo momento? En el ejercicio de la gobernabilidad, en la evaluación rigurosa de las políticas públicas, en el cambio institucional con la nueva Constitución, en la recuperación del Estado como actor protagónico del cambio.
¿Es decir, Ecuador está ahora en el tercer momento? Sí, el tercer momento trae aparejado un cambio en el escenario de mapa político latinoamericano. Existen condiciones distintas en el dialogo político. Estamos en el “pos-neoliberalismo” que debe dar resultados concretos de redistribución. El tercer momento es complejo y sensible ya que no es un plan democrático sino el político el que debe trabajarse. Hay muchos elementos positivos sobre la mesa y está el reto y la posibilidad de que Rafael Correa se mantenga como líder. Ese es su reto mayor.
¿Quiere decir que Correa debe abrir el abanico para mantener y expandir su liderazgo? No hay que excluirse del proceso, muchos tenemos mucho que decir, cosas que debatir, iniciativas que plantear. Es un proceso de la sociedad ecuatoriana. Es necesario tener posiciones estratégicas con determinados actores, con varios sujetos sociales.
¿El país maduró para el tercer momento del proceso liderado por Alianza País? Este momento va a requerir de una nueva política de alianzas. Por ejemplo, se necesita un cambio radical y urgente en la educación superior, porque tiene que haber una universidad que investigue, que haya evaluaciones, que sea rigurosa en los postgrados, que no sean centros mercantiles que producen títulos… Pero en la forma de estructurar ese cambio no puede el Gobierno pelearte con los actores; tiene que trabajar con el sujeto político para gestionar una estrategia de cambio.
6. EL PODER DE LA PRENSA Y EL PODER Y LA PRENSA
Usted dice que la prensa ecuatoriana es la caja de resonancia de los intereses privados, incluso de intereses extranjeros. ¿Cómo mira el poder mediático frente al poder político? ¿Cuál es su reflexión sobre los medios? En Ecuador estamos hablamos de un proceso de cambios profundos, en algunos casos, radicales (luego habrá que cotejarlo con el programa y ver si en la praxis es así). Eso genera fricción con las élites económicas y políticas. Si un gobierno se propone cambiar el régimen de acumulación -que es una visión estructural- eso significa cambiar las reglas distributivas, los patrones distributivos, en una sociedad altamente polarizada en cuanto a ingresos, activos, propiedad, recursos… Para lograr eso no bastan las políticas dadivosas, hay que afectar los procesos redistributivos. En la relación del poder económico y el poder político es normal tener a la prensa como un actor de poder político, defendiendo intereses concretos. Partiendo de esa realidad existen contradictores y alineamientos estratégicos a nivel nacional e internacional. Ecuador ha sufrido muchos ataques mediáticos externos y el Gobierno de Rafael Correa enfrenta también una fuerte oposición de los medios ecuatorianos.
¿Puede citar ejemplos? Sí, por ejemplo, mírese el informe del GAFI sobre el lavado de dólares en Ecuador. Es un informe del 2007 y en ningún momento se cita la relación con Irán, pero los medios ya satanizaron y mezclaron todo. No se está juzgando la relación con Irán, que es legítima porque muchos países tienen relación con ese país. Se trata de una trampa.
¿Cuál es la trampa exactamente? Se creó un debate que no es sobre el informe, se cambió el centro del debate y se ubicó en la relación Ecuador-Irán, la cual se puede analizar si es beneficiosa o no, pero es legítima y está acorde con los intereses del Ecuador. En otras palabras, la prensa cambió el centro de gravedad ahí está la trampa y el Gobierno debe saberlo. Le doy otro ejemplo: la cacareada relación del Gobierno ecuatoriano con las FARC, donde no se ha demostrado tales relaciones…
¿Pero algunos altos funcionarios del Gobierno han admitido que sí hubo esos contactos?… Pueden existir relaciones de algunos ex funcionarios del actual gobierno ecuatoriano o de gobiernos anteriores, pero eso tiene que demostrarlo la Justicia. Pero los medios, por poco, ya han dictado sentencia…
Los medios, como actores políticos, al defender intereses concretos, actúan de forma militante en ese reacomodo de fuerzas planteado por el Gobierno. ¿Es moral y legítima esa toma de posición? Lo puedo entender pero no lo justifico bajo ningún concepto. Me parecería mucho más legítimo si los medios tomaran partido clara y abiertamente, no escudándose bajo un concepto etéreo de libertad de opinión o de expresión.
¿Qué tanto te desgastó la actividad de los medios? Sabía que había que enfrentar a los medios, sobre todo en temas sensibles como las relaciones internacionales. Por ejemplo, cuando Ecuador entró a la ALBA, para los medios ecuatorianos prácticamente fue como si el país hubiera entrado al infierno. Era el apocalipsis, basta leer algunos editoriales y comentarios de los supuestos analistas internacionales que señalaban que era el fin del Ecuador..
Si no fue el fin, ¿qué significó entrar a la ALBA? Entrar en un espacio legítimo creado por países que eligieron a sus presidentes democráticamente. Entrar a la ALBA significó optar por otra visión geoestratégica –posible en un mundo multipolar- que se plantea una relación diferente con EEUU, basada en la cooperación, la solidaridad, no netamente en la libre competencia. La ALBA significa coordinar políticas macroeconómicas, como la creación del Banco del ALBA o del SUCRE. Hubo titulares de prensa sobre la creación del SUCRE; decían que se viene una nueva moneda, que se están acuñando nuevas monedas…
Ante lo que usted llama la “satanización” de las acciones del Gobierno por parte de la prensa ecuatoriana, ¿qué hizo? ¿Hubo una estrategia de blindaje? Sí, fundamentalmente, dar explicaciones argumentadas de la política internacional. Eso fortaleció nuestra credibilidad, porque se fundamentaban las decisiones. Por ejemplo en lo del ALBA, explicamos qué era. Luego, argumentos hubo debates con los medios y se vio una aceptación razonable de la sociedad.
7. LAS RELACIONES ESTRATÉGICAS ECUADOR-BRASIL
Brasil está muy metido en los temas regionales y tiene su peso en el contexto mundial, quizá más que antes. ¿Cómo mira a ese país bajo el liderazgo político de Lula? Brasil es el verdadero interlocutor en los problemas globales, tiene un liderazgo mundial que lo va consolidando paso a paso, primero como potencia, luego, por tener la mitad de las reservas de agua dulce del planeta, una enorme riqueza ecosistémica, una población que es la mitad de la región, una cancillería profesional que tienen bien identificados los intereses de su país… Pero claro, a veces Brasil también actúa como un “sub-imperio” en la región, es decir, entre su geopolítica y sus intereses de comercio e inversiones, como sucedió con el lamentable caso de Odebrecht, que afectó las relaciones Ecuador-Brasil, las cuales tuvimos que recomponer.
¿Qué tan fracturadas quedaron las relaciones Ecuador-Brasil por el caso Odebrecht? Cuando llegué a la Cancillería, el Embajador de Brasil había sido llamado a Brasilia a consultas, luego de que Ecuador decidió legítimamente demandar a la firma Odebrecht. Recapitulemos: se paraliza San Francisco, por incumpliendo del contratista donde estaba la Odebrecht. Ecuador comienza a dialogar con la empresa pidiéndole una justa indemnización y una reparación por los daños en la represa San Francisco. La empresa da largas, el presidente Correa emite un decreto de emergencia para asegurar el suministro de electricidad al país y se establece un dialogo con la empresa, pero ésta no reconoce su responsabilidad. Ecuador, valiéndose de la cláusula del contrato de crédito por US$ 286 millones, acude a la Cámara de Comercio Internacional en Paris y demanda. Brasil llama a consulta a su embajador en Ecuador -Brasil nunca había hecho eso con otro país-; de esa forma estuvimos en la antesala de la ruptura diplomática…
¿Por qué no se rompió la cuerda diplomática? Ahí pesó mucho una visión de los dos presidentes, Correa y Lula, quienes tenían dialogo directo. Desde que fui elegido Canciller, el 15 de diciembre del 2008, los dos presidentes hablaban directamente sobre este tema. En ese contexto, ordenaron al canciller Amorín y a mi que generemos un proceso de solución al tema. El punto de partida de ese proceso fue poner los puntos en su justo medio y reconocer el derecho de Ecuador a acudir a un tribunal de arbitraje. Por su parte, Ecuador pagó una cuota del crédito del Bandex, a finales del 2008, ahí se recompuso la relación con Brasil absolutamente.
¿Qué pasó con Odebrecht en el tema económico? El litigio continúa. Este caso demuestra que las nuevas relaciones geopolíticas son un enlace de intereses; las inversiones no pueden pensarse solo en los aspectos económicos o políticos. Por eso, fue un acierto político que el Ministerio de Comercio esté en la Cancillería, porque el nuevo sistema internacional es un enlace de intereses.
¿Ud. ve a Brasil acumulando más peso en la región? Sí, Brasil tiene a un presidente Lula que ha adquirido un liderazgo mundial, quien maneja una política internacional muy agresiva… aunque en ocasiones tiene una política comercial muy conservadora.
Es decir, ¿los inversionistas brasileros pueden colocar sus capitales en Ecuador? Claro. En términos prácticos, Brasil hizo una desgravación unilateral de 3.200 productos, lo cual favorece a Ecuador. Por lo demás, coordinamos mucho los aspectos geopolíticos con Brasil. Las históricas resoluciones del Consejo de Defensa y de Seguridad de la UNASUR, sobre las bases militares estadounidenses en Colombia, habrían sido impensables sin el apoyo y participación incondicional y decidida de Brasil a la Presidencia Pro tempore de Ecuador en ese ente regional.
¿Qué tipo de relación debe mantener Ecuador con Brasil? Ecuador tiene principios de debe privilegiar. Sobre esa base, hay que cuidar las relaciones económicas, comerciales y de inversiones. Pero también los muchos intereses geopolíticos que nos unen. 8. “EN LO PERSONAL, LA RENUNCIA FUE ALGO MUY DOLOROSO PARA MI”
¿Por qué renunció a la Cancillería? No hay otra explicación que no sea el detonante con las declaraciones del Presidente sobre el ITT. Yo soy parte de este proyecto, soy fundador de este proyecto y me mantendré en él, no porque haya salido de una función pública; no voy a excluirme del proyecto político.
¿Se mantiene como miembro del Buro Político de Alianza País? Sí, yo voy a asistir a las reuniones, voy a exponer mis puntos de vista, mis planteamientos, mi forma de conceptualizar este proceso, que tiene muchísimos aciertos. No me fui por discrepancias personales con el Presidente; me fui por un hecho concreto que fue esgrimido públicamente…
Un hecho a todas luces inesperado y nada diplomático en todo caso… Personalmente fue un hecho muy doloroso y creo que también para el Presidente. Y si algo positivo tuvo este hecho doloroso fue que puso en primer plano la Iniciativa ITT; la sociedad ecuatoriana tiene hoy una mayor comprensión de la iniciativa Yasuni ITT; se han generado apoyos locales que valoro mucho.
Pero el Proyecto ITT quedó fracturado en su imagen internacional… Es verdad, el proyecto quedó fracturado a nivel internacional, con incertidumbre, pero hay que recomponer la estrategia de este tema emblemático del Gobierno ecuatoriano, del país. El proyecto del ITT es el corazón del proyecto político de Alianza País, donde se define la nueva estrategia de desarrollo, la economía pos-petrolera. Si se quiere alcanzar un buen vivir es fundamental proteger el parque Yasuní, la reserva ecológica más grande del planeta. Además, al posicionar el proyecto ITT, Ecuador se adelantó a la discusión mundial sobre el cambio climático. De modo que el ITT es una iniciativa ganadora por donde se vea.
¿Ha hablado con el Presidente después de su renuncia? No.
¿Le interesaría volver a hablar con él? Se está organizando un Buro de Análisis y Evaluación de estos tres años de Gobierno y me han pedido un informe, si es así iré encantado; es una posibilidad de reflexionar. Por lo demás, para mi, fue doloroso salir de la Cancillería; yo he sido muy cauto y he visto que el Presidente y el Ministro Patiño destacaron mi trabajo en la Cancillería. Pero estamos en otro momento y no voy a participar de la función pública, prefiero ahora tener la posibilidad de ver el proyecto desde afuera.
¿Cómo es eso: por ahora ni autoexclusión ni funciones públicas? Así es.
|