Fánder Falconí, ex canciller de la República, afirmó que la iniciativa Yasuní ITT, con la que el Gobierno ecuatoriano pide una compensación internacional para no explotar una importante reserva petrolera, es un compromiso ético con el mundo. A su criterio, es primordial vigilar la vida de las nacionalidades milenarias que viven en el Parque Yasuní, así como también, el cuidar la biodiversidad de la zona que es una de las más importantes del mundo.
Dentro del Parque, a más de concentrarse la más importante reserva de biodiversidad de plantas y especies animales, habitan las comunidades indígenas Tagaeri y Taromenane, quienes han decidido voluntariamente aislarse del contacto con la sociedad, por lo que viven en el parque sin el contacto con la sociedad moderna.
Falconí destacó que hay que diferenciar dos categorías dentro de este tema: el precio y el valor. En el suelo del Yasuní se encuentran aproximadamente 800 mil barriles de petróleo, que pueden generar ingentes cantidades de dinero al Estado ecuatoriano, pero para Falconí se debe tomar en cuenta “el valor de esta zona al tener culturas que no tienen ningún tipo de precio”.
Además, la riqueza ecosistémica, añadió, puede generar valores en términos de descubrimiento genético, para la agricultura, descubrimientos para la medicina, “hay un valor de opción fundamental y hay un valor de existencia que nos lleva a hacer estos planteamientos éticos”.
Falconí aseguró que esta propuesta debe mantenerse a pesar de quien esté a la cabeza del proyecto, pues este es parte de la propuesta política del régimen y el “corazón de la misma”, puntualizó el ex funcionario.
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